Huayna Cápac

Huayna Cápac
Wayna Qhapaq
Inca del Tahuantinsuyo
Hp inka11.jpg
11° Cápac Inca
1493 - 1525
PredecesorTúpac Yupanqui
SucesorHuáscar
Banner of the Inca Empire.svg
3° Inca del Tahuantinsuyo
1493 - 1525
PredecesorTúpac Yupanqui
SucesorHuáscar
Información personal
NacimientoAlrededor de 1467
en discusión Cuzco oTumipamba
FallecimientoAlrededor de 1525
Quito
Familia
DinastíaHanan Cuzco
PadreTúpac Yupanqui
MadreMama Ocllo
ConsorteMama Cusirimay
DescendenciaNinan CuyuchiHuáscar,AtahualpaQuilliscacha (Inca Illescas)RumiñahuiTúpac HualpaPaullu IncaManco IncaInés Huaylas Yupanqui
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Huayna Cápac (quechuaWayna Qhapaq, "rey joven") fue el undécimo y antepenúltimo gobernante del incanato.

Desarrollo[editar]

Emperador del Cuzco. No está claro el lugar de su nacimiento, se estima nacido en Cuzco, aunque se discute si probablemente nació en Tumipamba, actual ciudad de Cuenca.1 2 3 4 Hijo del Sapa Inca Túpac Yupanqui y de la Coya Mama Ocllo, nacido durante las expediciones de conquista emprendidas por su padre durante el reinado de Pachacútec. Durante su infancia y juventud fue llamado Tito Cusi Guallpa.

Gobierno de Huayna Cápac[editar]

Sarmiento de Gamboa citado por Rostworowski dice que Túpac Yupanqui enfermó en Chinchero, eligiendo como su sucesor al menor de sus hijos, hecho que disgustó a algunas panacas cuzqueñas que esperaban que el sucesor fuera Cápac Guari hijo de la concubina Chuqui Ocllo. Gracias a la oportuna intervención de su tío materno Guamán Achachi la conspiración no prosperó y fue nombrado Inca tomando el nombre de Huayna Cápac, Con un inicio tan agitado empezó el gobierno del nuevo Inca, que básicamente tuvo que dedicar todos sus esfuerzos a consolidar los terrenos conquistados por su padre y sofocar las revueltas de provincias levantiscas. Para esto, asumió el control político y religioso del Imperio, desplazando a Apo Chalco Yupanqui, el vigente Villac Umo. Por primera vez en la época imperial se concentraban todos los poderes en una sola persona. Sin embargo, casi al final de su vida nombra un pariente suyo, Cusi Túpac Yupanqui, como nuevo Sumo Sacerdote del Sol (aparentemente éste es el Villac Umo que corona a Manco Inca y que lo secundaría en sus guerras de reconquista como hábil estratega).
Según el cronista Pedro Cieza de León, el Inca no se alejó mucho del Cuzco durante sus primeros años de gobierno, atendiendo el pedido de su madre. Como el transporte se realizaba a pie una expedición podía durar varios años, por lo que envió a su tío Guamán Achachi para que recorriera el camino del Chinchaysuyuhasta Quito.
Sus campañas tenían la tendencia a dirigirse siempre hacia el norte. Por un lado, la dura resistencia selvática (pobladores y la naturaleza en sí) les bloqueaba el camino hacia el este, mientras que por el sur y por el oeste ya estaba todo descubierto. Así, el único camino posible era el norte, virtualmente inexplorado y a su vez zona altamente inestable dada la gran belicosidad de sus naturales.
Los enfrentamientos en el norte duraron muchos años y, así, luego de arduas y cruentas batallas, las etnias norteñas fueron incorporadas al Tahuantinsuyu.
Rostworowski afirma que estando Huayna Cápac en Quito, le llegó la noticia de extraños individuos barbados que navegando en "casas de madera" habían arribado a las costas por el norte. Era 1527 y Francisco Pizarro con sus compañeros habían pisado el territorio incaico.

Origen[editar]

Debido al derecho incaico, tenía que ser reconocido como auqui (príncipe) por las panacas reales del Cusco para poder ser Sapa Inca. Para cumplir este indispensable requisito, Túpac Yupanqui, que se hallaba en la conquista de Quito, se trasladó con la familia real al Cusco. Se dice que a la vuelta de ambos Pachacútec seguía con vida y salió al encuentro de ellos para conocer a su nieto. Parece que el muchacho causó tan buena impresión al anciano y por ello éste pidió que el menor dirija la carga del ejército incaico a la fortaleza de Sacsayhuamán, un acto ritual. Se cuenta que el príncipe hizo tan bien la faena que Pachacútec lo convirtió en su favorito y ello cimentó su futuro encumbramiento como Inca.
Túpac Yupanqui habría nombrado como su sucesor a Capac Huari, pero finalmente se habría decidido por Huayna Capac provocando así la ira de Chuqui Ocllo, madre de Capac Huari. Este hecho parece haber sido el detonante que impulsó a Chuqui Ocllo a envenenar a Túpac Yupanqui. Más tarde ésta declaró que Túpac Inca había cambiado de opinión recién cuando estaba moribundo y con la razón perdida.
Ante este hecho, Huaman Achachi, un general fiel a Túpac Yupanqui (y hermano suyo) ocultó a Huayna Capac y después de muchos pleitos y la enérgica protesta de Mama Ocllo (madre de Huayna Capac) condenaron a Chuqui Ocllo y sus cómplices a la pena de muerte. En cuanto al pequeño Capac Huari, no se le hizo ningún daño debido a su inocencia. Sin embargo, se lo desterró a un lugar apartado bajo la vigilancia de personas de la confianza de Huaman Achachi.
Huayna Cápac, ya declarado sucesor de Túpac Yupanqui, tuvo como Regente a su tío Apo Huallpaya hasta que alcance su mayoría de edad. Más tarde Apo Huallpaya propuso a su hijo al trono argumentando que Huayna Cápac era incapaz para el cargo, Huamán Achachi supo que además Apo Huallpaya tenía intenciones de matar al joven monarca. Apo Huallpaya y su hijo fueron sentenciados a muerte por traición

Campañas iniciales[editar]

Entre las primeras se tiene su incursión al reino de los chachapoyas, que se habían rebelado al poder imperial aprovechando la muerte de Túpac Inca. El Inca se encontraba en los funerales de su madre cuando tuvo noticia del alzamiento y dispuso marchar de inmediato a la región, no sin antes pasar por pueblos históricamente ligados al origen del Imperio, como el de los soras y el de los lucanas, donde fue muy bien recibido. Más tarde marcha a Jauja, donde impartiría sabia justicia, logrando mucha fama regional pese a su corta edad. Después de haber estado en Yauyos, descansa en Cajamarca y se prepara para la larga lucha.
Los primeros choques resultaron favorables a los chachapoyas, quienes hacen retroceder varias veces al ejército imperial. Sin embargo, la política incaica de renovar las tropas dio sus frutos, puesto que una nueva oleada de gente fresca terminó por aplastar a los agotados pero heroicos chachapoyas, quienes ofrecieron paz incondicional. Regresa al Cusco y se encarga de visitar el extremo sur del Imperio (Tucumán,Argentina y las provincias del Contisuyo), para luego volver a la capital y de ahí emprender una rápida campaña a Cajamarca, llegando a la región selvática de los Bracamoros, aunque fue repelido por los naturales y por las condiciones geográficas y climáticas de la región.
Rehecho de su encuentro con los bracamoros, se dirigió a la región de los paltas, que habían dado muerte a los embajadores que dejó su padre. Enterados del arribo del Inca, enviaron espías disfrazados de leñadores, sin embargo, la treta fue descubierta y los espías recibieron castigo más que severo: acabaron asesinados, mientras que unos cuantos regresaron con narices , orejas cortadas y con los ojos vaciados. Los paltas, ante esto, se rindieron. Finalmente arribará a Quito, previa estadía en su natal Tumibamba (hoy Cuenca), en donde tomaría por esposa a la princesa Paccha Duchicela, nombrada Shyri XVI, para luego emprender el viaje de regreso al Cusco, no sin antes dar permiso para que construcciones de tipo palaciego se puedan levantar en Quito. En estas campañas se conquistó el territorio de las lenguas preincaicas de la cuenca del Marañón.
Sus visitas al santuario de Pachacámac fueron constantes y varias veces eran para ver la suerte que correría en una eventual campaña, como la que desarrolló por la costa norte hasta Tumbes.

Rebeliones cerca a Quito y anexión de los Pastos (Sur de Colombia)[editar]

Para su visita al litoral emprendió marcha rumbo al santuario de Pachacámac. Para esto recorrió los pueblos de los soras y lucanas, así como la región de los belicosos huancas hasta llegar a la ruta de Huarochirí, por la cual descendió hasta el valle limeño.
Llegado al Santuario, recibió buenos vaticinios acerca de su campaña presente y la posterior, por lo que se dirigió a Tumbes, pasando por el territorio que fuera del Gran Chimú. Para esto tomó varios años, dado que a su paso fue construyendo canales y afirmando tierras de cultivo. Llegado a la región norteña, se informó de la rebeldía del cacique Tumbala, de la Isla Puná, y se dirigió hacia allá. El cacique consultó pueblos vecinos por ayuda, pero como todos ya se habían sometido al Inca, optó por una salida astuta. Fingió pasividad ante el Inca y cuando sus tropas se retiraban en balsas, atacó a la mitad y en la refriega cayeron muchos orejones. Huayna Capac, enterado de ello, montó en furia y él mismo dirigió la carga sobre los punaeños, venciéndolos tras dura lucha

Campaña al Collasuyo[editar]

Más tarde, envió a su tío Huaman Achachi (quien lo salvó del complot durante su infancia) a visitar las nuevas regiones conquistadas del norte, mientras que él se dirigió al Collasuyo. Atravesando el Collao, llegó a la región de los charcas y de ahí, por el Paso del Huasco, llegó a Chile. Una vez ahí, retiró a los gobernantes dejados por su padre y puso en su lugar a los descendientes de los antiguos caudillos regionales, ganando el favor de la región entera. Luego se dirigió a Chile Central, sometiendo defiitivamente los valles desde el Río Aconcagua hasta el Río Cachapoal.5 Finalmente regresó al Cusco por CoquimboCopiapó, Atacama y nuevamente el Collasuyo. Sin embargo, hallándose en Cochabamba, obtuvo preocupantes noticias del Chinchaysuyo.
Los cayambis y los caranguis habían intentado desconocer el poder imperial y se levantaron contra el Inca. Huayna Capac recogió tropas en la región de los collas y se dirigió con ellas a la capital para hacer un último reclutamiento. Hecho esto, nombró generales a Auqui Toma (Hanan Cusco) y a Michi (Hurin Cusco).

Huacas y nueva información sobre el Collasuyo[editar]

Atribuibles a este monarca serían la serie de Pucarás existentes en Aconcagua, Mapocho y Maipo; en especial ChenaAngostura y Merchacas. En cambio, las construcciones de Catemu y Cerro Mauco, podrían pertenecer al último tramo del reinado de Topa Inga Yupanqui, cuando el río Aconcagua constituía la frontera austral del imperio.

Recorrido a la costa sur del continente[editar]

Huayna Cápac recorrió todo el territorio anexado, especialmente QuillotaAconcagua y Mapocho. En el Valle de Chile invistió como Curaca (su representante) a los jefes locales Michimalonco y Tangalonco, dejando en un segundo plano al gobernador inca Quilicanta.6 Probablemente este Inca organizó definitivamente la extracción del tributo en oro de Marga Marga, que debían enviar anualmente al Cuzco los curaca de Aconcagua, y la división del señorío político del valle en dos mitades: valle superior e inferior, quedando este último subordinado al primero. gh

Indicios de decadencia[editar]

Preparados para la campaña al extremo norte del Tahuantinsuyo, se dirigió con lo más selecto de sus tropas, contando entre ellas con la colaboración de dos de sus hijos: Ninan Cuyuchi, un hábil guerrero, y un joven pero experimentado Atahualpa. En el Cusco quedarían Huascar y los pequeños Manco Inca y Paullu Inca.
Llegados a su natal y lejana Tumibamba, se levantó el palacio Mullu Cancha, en el cual se ubicaría una estatua de oro de su madre Mama Ocllo, que se dejaría al cuidado de la nación cañari. También se construyó la Casa del Sol y la de Ticci Viracocha Pachacama. Finalmente arribaría a Quito, desde donde despacharía emisarios para ordenar el sometimiento pacífico de los rebeldes, obteniendo una respuesta hostil. Es aquí que, reunido el Alto Mando, se decide lanzar una campaña en la región de los Pastos (Pats Awá o "gente escorpión"), en el sur de la actual Colombia, para lo cual se designan capitanes delCollasuyo, quienes afirmaban ser los más capaces para combatir en regiones como esa.
Aparentemente, la afirmación resultó cierta, puesto que la victoria fue sumamente sencilla. Inmediatamente, a la llegada de la noche se dispuso una celebración entre los soldados triunfantes y fue en ese momento que el verdadero ejército de los Pastos cayó sobre los confiados incas, destrozándolos casi por completo. Los pocos que salvaron la vida se fueron replegando hasta que la guardia de los Orejones (que había quedado rezagada) logró defender la retirada. Se dice que aquí se lucieron tanto Ninan Cuyochi como Atahualpa.
Conocedor de los hechos, Huayna Capac decidió enviar esta vez al grueso de su ejército, el cual sin problemas dominó la situación y produjo gran mortandad entre los Pastos, no salvándose ni mujeres ni niños. Dado que era época de lluvias, se replegaron todos a Tumibamba no sin antes haber dejado tropas y representantes en la región.
Previo llamado de refuerzos, se dispuso el ataque a la región de los caranguis. La rendición de la primera fortaleza se logró con muchos apuros. Acto seguido, la mirada se dirigió al reducto principal de loscaranguis, en pleno corazón de sus dominios, que estaba defendido no solo por los naturales, sino también por otabalos y cayambis, que les prestaban apoyo. Justamente para evitar más adhesiones a estos, Huayna Capac ordenó que sus principales jefes vayan por los alrededores anunciando que el Inca iba a tomar represalias contra la nación que apoyara de una forma u otra a los sitiados.
Cumplido el cometido, se lanzó el primer ataque a la fortaleza. Un fracaso sonoro sacudiría los cimientos más profundos del Imperio en sí. Se produjo, por primera vez en la historia, la caída del Inca. Su litera, soportada por los Orejones, fue atacada por los cayambis y los cusqueños cedieron, provocando que el Inca impacte duramente contra el suelo. El desconcierto fue total y solo pudo salvar la vida Huayna Capac al ser protegido por 3 de sus más fieles capitanes. Finalmente, los Orejones también apoyarían y lograron poner a salvo al Inca.
Lo que siguió a estos hechos es notable por cuanto el Inca decidió demostrar su enojo hacia sus capitanes y a sus nobles Orejones a través de varias acciones, como disminuirles las raciones de comida o no invitarlos a las fiestas en el campamento. Estos, al verse relegados públicamente, tomaron la imagen del Sol y se dirigieron al Cusco, siendo interceptados por mensajeros del Inca, a los cuales procedieron a capturar. Un último enviado recibió por respuesta: "decid al Inga que su poco apego y el hambre que nos apura nos hacen partir al Cusco".
Finalmente, Huayna Capac se dirige a los Orejones en persona y les recrimina su actitud. Los Orejones de todas formas prosiguen su marcha y, Huayna Capac en acto insólito, pide que se retire la estatua de su madre, que se hallaba en el templo, para que la pongan frente a los desertores. Hecho esto, una india cañari sale al camino y, haciendo como si estuviera poseída por el espíritu de la Coya, les convence de quedarse. Los Orejones contestan al Inca: "Queremos más ser vasallos desfavorecidos que no hijos inovedientes". El Inca recurrió a este artilugio para ganar tiempo y organizar un banquete para agasajar a sus capitanes.
Éste hecho es explicado por una arraigada costumbre andina, basada en la reciprocidad: todo Señor andino debía ofrecerles a sus súbditos regalos y favores a cambio de su labor, y Huayna Capac estaba dejando de lado esta obligación para con sus ejércitos, que estaban formados por varios pequeños ejércitos al mando de señores de diversas grupos étnicos. Estos formaban el corazón del Tahuantinsuyo. El Inca tuvo que ofrecerles las acostumbradas ceremonias de petición de favores, para lograr que sus ejércitos volvieran a su mando, antes de iniciar otro ataque.
El ataque a la fortaleza se reanudaría con participación de los Orejones', que pelearon tan bien que consiguieron ganar 4 de los 5 muros de la misma. Sin embargo, la caída del hermano del Inca, Auqui Toma, obligó a un replanteo de la situación. El mismo Huayna Capac encabezaría las acciones.

El desenlace[editar]

Decidido a culminar aquella guerra, se pone al frente de una división. La otra estaría comandada por el general Michi, del Hurin Cusco (uno de los Orejones), y la última estaría compuesta por los soldados delChinchaysuyo. Estas dos estarían encargadas de atacar por los flancos, a modo de sorpresa, mientras que la división principal sería dirigida por el propio Inca y sería la que habría de llevar el mayor peso en la contienda.
La batalla duraría varios días y, al cabo de un tiempo, el Inca daría la orden de retirada. Sus tropas lo siguieron y tras ellos iban los caranguis, que salieron de la fortaleza con el deseo de aplastar a los incasdefinitivamente. Justo en ese momento, las tropas que debían flanquear la fortaleza salieron de sus escondites respectivos y las tres columnas atacaron la fortaleza de tal modo que la lograron ganar completamente. Las represalias fueron, al estilo del Inca, muy severas. Como dice el historiador Raúl Porras Barrenechea, Huayna Capac "deseaba ser tan temido que de noche le soñaran los indios".
Sin embargo, súbitamente el emperador caería presa de una extraña enfermedad, posiblemente viruela. A decir de Garcilaso, el Inca predijo la llegada de misteriosos viajeros que arribarían vía marítima (relato que muestra similitud con la historia chimú arribo de Naylamp en la costa norte peruana). Lo cierto es que el Inca llegó a saber de las naves que estaban explorando el litoral y que murió sin obtener una respuesta certera sobre la identidad de los viajeros. Finalmente, también murió sin dejar un claro indicio sobre su sucesión. El designado, de algún modo, llegó a ser Ninan Cuyochi, un hijo bastardo con gran manejo de las armas, pero que también moriría como su padre. Ante la gravedad de la situación, surge la figura del hijo de la segunda Coya (la primera no llegó a darle sucesión al Inca), Huascar Inca, quien se encargaría de gobernar al Imperio los próximos años, así como la figura de Atahualpa que gobernará en el norte del imperio. Seguirá una guerra civil al final de la cual Atahualpa se impone sobre su hermano.
La figura de Huayna Capac se puede ubicar en la lista de los grandes gobernantes del Imperio, junto a su padre y a su abuelo, mientras que su hijo Huascar Inca representaría la decadencia. Sin embargo, lejos de tanta felicidad, lo cierto es que el Tahuantinsuyo ya había empezado a rajarse momentos antes de iniciarse el gobierno del joven Inca. El atentado de su regente, así como las intrigas de serrallo, pasando por el encumbramiento de las clases militares y terminando en el relajamiento de la nobleza (los pobres trabajaban ya no solo para el Inca y el Sol, sino que también debían trabajar para las familias de los que habían sido incas), eran muestras de que algo ya andaba mal en un Imperio que había crecido desmesuradamente rápido. Si bien Huayna Capac fue muy querido por todos, Grande, que terminó siendo uno de los puntos más fuertes para la rivalidad entre ambas ciudades al llegar el reinado de Huascar Inca. Sin embargo, no puede negarse que mantuvo sólidamente unido al Tahuantinsuyo (a decir de un conquistador español, "si la tierra no huviera estado dividida, si Guaynacaba no huviera muerto, no la pudiéramos entrar ni ganar") producto de una gran capacidad de liderazgo, gran voluntad y un admirable arrojo.

Visita de Huayna Capac al Sumac Orcko o Cerro Rico7 [editar]

Inca Huayna Capac.
El 11º rey del Perú (hijo de Túpac Yupanqui) se llamó Huayna Cápac, que se interpreta Mancebo poderoso. Éste fue aquel insigne en riquezas de que puede causar admiración al mundo, que tuvo rimeros de oro y grandes montones de plata, pues como cuentan los cronistas Garcilaso de la Vega y el padre maestro fray Antonio de la Calancha con otros autores, tenía en su palacio en estatuas de oro a los reyes sus predecesores, y todas cuantas alhajas sirven en una casa de madera, piedra o barro, las tenía este rey en su palacio de finísimo oro; aun las piedras de moler el ají (que es aquella especería de tanta mordacidad a la lengua y labios) y los batanes donde molían el maíz, todo era de este rubio y precioso metal. El cronista presbítero Francisco López de Gómara, Betanzos, el padre José de Acosta (de la Compañía de Jesús) y el maestro fray Rodrigo de Loaisa (agustino) dicen de este rey que tenía en la puna un recreo o jardín (hecho a mano) de árboles, flores y yerbas de oro que era un remedo propio de los naturales vergeles. Esta máquina y mucha más de oro fino de su palacio la echaron en la laguna de Chucuito (que tiene 80 leguas de rodeo) cuando los españoles entraron al Perú, porque no gozasen tan rico tesoro.
Y no hay que admirarse de la abundancia de este precioso metal que tenían junto en palacio, pues entonces no lo llevaban a España ni se lo tragaba el mar. Entonces el oro y la plata se estaban en el reino del Perú y no se esparcía por el mundo. En aquel tiempo iban los indios a los cerros a traer los ricos metales como quienes sabían los secretos y venas donde estaban; mas luego que reconocieron la codicia de los españoles y los malos tratamientos que más que bárbaramente les hicieron, cerraron las bocas de las minas, y todo lo que tenían sacado de ellas lo echaron en aquella profunda laguna y enterraron en diversas partes dondequiera que les cogió la noticia de la crueldad española, pues tanta fue su codicia en recoger el oro y la plata que no estando satisfecha con lo mucho que hallaron fuera, apremiaron a los desventurados indios, y contra toda caridad, a fuerza de rigor, les hacían descubrir las riquezas que sabían, y descubiertas, con mucha violencia les obligaban a que sacasen los preciosos metales. De suerte que no pudiendo los naturales tolerar aquella sinrazón, los más se fueron a las remotas provincias del Perú a vivir entre aquellas incógnitas naciones sin fe ni conocimiento del verdadero Dios; otros se quitaban la vida con sus mismas manos; otros se remontaban de 50 en 50 y de IOO en 100, y se escondían en las quebradas y grutas de los montes con sus mujeres e hijos, y allí morían de hambre; otros quedaban en poder de los españoles, hechos esclavos, sin razón, ley ni caridad, pues no eran habidos por derecho de la guerra, que las más de las provincias se les dieron graciosamente y ellos las tiranizaron de tal manera que no hay lengua que lo pueda significar. Por lo cual se puede decir seguramente que aquellos españoles no conquistaron el Perú sino que todo lo redujeron a tiranía.
Tiranizado, pues, el Perú por los españoles, se fueron consumiendo millares de millones de indios, y millones de millones de oro y plata, con que quedó el Perú sin ser lo que se solía en tiempo de sus monarcas. Por esto viendo y considerando desapasionadamente la ruina del Nuevo Mundo el ilustrísimo y reverendísimo señor don fray Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapa, escribió la historia intitulada Destrucción de las Indias Occidentales, donde cuenta muy por extenso la incomparable riqueza del Perú y sus reyes, el fin y paradero que tuvieron sus grandezas después que entraron los españoles en dichas Indias; aunque si quedaron destruidas, fue de las riquezas temporales, pues comenzaron las celestiales con la adoración del verdadero Dios.
Inca Huayna Capac (Detalle de la obra "La Dinastía de los Incas"). Casa Nacional de Moneda de Potosí.
Volviendo al poderoso rey Huayna Ccápac digo que en su tiempo, habiendo salido grandes ejércitos de los indios guaraníes (que era una nación en el Río de la Plata, la cual descubrió Sebastián Caboto el año de 1525, distante de esta provincia de los Charcas más de 500 leguas), gente guerrera, traidora y soberbia, éstos llegaron al Perú, y después de haber hecho grande destrucciones en las provincias se volvieron victoriosos a su naturaleza; pero quedándose algunos entre las sierras hicieron siempre grandes daños en todas las provincias de los Charcas, Porco y Chichas, donde se avecindaron y poblaron. Apoderáronse de los valles de Mataca (que son cercanos a esta Villa) y de allí acometían a los de esta provincia de Porco, quedando siempre victoriosos porque su forma de guerra era de noche y en haciendo sus saltos se retiraban a las montañas en cuya aspereza se mantenían. Asaltaron al pueblo de Cantumarca y lo entraron con gran mortandad de sus vecinos, y rehaciéndose allí trataban ya de continuar sus victorias en las demás provincias sujetas a Huayna Ccápac.
Noticiado este rey de aquel atrevimiento llamó sus capitanes, y con numeroso ejército salió con ellos del Cuzco; llegó al valle de Tarapaya donde se reforzaron algunos días. Bañóse este rey en aquella laguna, gozoso de ver una obra maravillosa de sus antepasados, y habiendo descansado lo que convenía envió 4,000 soldados con uno de sus hijos a Cantumarca. Estaban los guaraníes bien prevenidos y así no rehusaron 3,000 aventajados combatientes de salirles al encuentro, y se portaron con tal valor que mataron 200 de los del inga. Huyeron llevándose la noticia los que quedaron, de que indignado el rey partió al punto con diestros capitanes, y aunque le resistieron los enemigos al cabo fueron deshechos y muertos más de 6,000 guaraníes; los pocos que quedaron huyeron sin parar hasta meterse en las montañas de los Charcas. Recibió Cantumarca muy gozoso a su rey Huayna Cápac y le hicieron grandes fiestas por sus victorias.
Pasadas éstas se encaminó a Ccolque Porco y Andaccaua, asientos de sus minas de donde le sacaban innumerables arrobas de plata. Antes de partirse vio nuestro famoso Cerro, y admirado de su grandeza y hermosura dijo (hablando con los de su corte): "Este sin duda tendrá en sus entrañas mucha plata"; por lo cual mandó a sus vasallos que luego que llegasen a Ccolque Porco (que está distante de esta Villa siete leguas) volviesen, labrasen sus minas y le sacasen el rico metal. Así lo hicieron, y habiendo traído sus instrumentos de pedernal y madera fuerte subieron al Cerro; y después de haber tanteado sus vetas, estando para comenzar a abrir sus venas, se oyó un espantoso estruendo que hizo estremecer todo el Cerro y tras esto fue oída una voz que dijo: "No saquéis la plata de este Cerro, porque es para otros dueños". Asombrados los indios de oir estas razones desistieron del intento, volviéronse a Porco [y] dijeron al rey lo que había sucedido; refiriendo el caso en su idioma, al llegar a la palabra del estruendo dijeron "Potocsi" que quiere decir dio un gran estruendo, y de aquí se derivó después (corrompiendo una letra) el nombre de Potosí. Esto sucedió (según la más probable cuenta) 83 años antes que los españoles descubriesen este famoso Cerro, y desde aquel tiempo se llamó Potocsi. Don Antonio de Acosta en la Historia de Potosí le da otra etimología, añadiendo que no tan solamente por el suceso dicho se llamó Potocsi mas también porque luego que se descubrió el Cerro lo nombraron los indios Orcco Poctocchi, que quiere decir cerro que brota plata. Añade más este autor, diciendo que antes que el rey Huayna Ccápac viniese a esta provincia de Porco llamaban los indios al Cerro, Súmac Orcco, que significa hermoso cerro, por su hermosura exterior que, con más razón lo pudieran llamar así si vieran y sacaran la interior que tenía; mas guardóla Dios para otros dueños, según se oyó en aquella voz que queda dicho, como lo cuentan el comentador Garcilaso de la Vega, el capitán Pedro Méndez, Bartolomé de Dueñas y Juan Sobrino.
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Rumiñahui


Rumiñahui, por José Yépez A. (1925).jpg
Rumiñahui, por José Yépez A. (1925).
General
ApodoAti
LealtadImperio inca (Atahualpa)
Lugar de operaciónKituLiribamba
MandosEjército inca de Kitu
Participó enGuerra Fraticida
Tercera batalla de Tiocajas
Guerra contra los españoles

Nombre realPillahuaso II
Nacimientocirca 1490
Píllaro
Fallecimiento25 de junio de 1535
Quito,
DinastíaHanan Cuzco
PadreHuayna Cápac
MadreNari Ati, princesa de Píllaro
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Escultura de Rumiñahui en Quito, por Vicente O. Rivadeneira.
Rumiñahui (que en idioma quechua proviene de las palabras rumi = piedra, y ñahui "ñawi" = cara) (Píllaro, 1490 –Quito, 25 de junio de 1535). Su padre fue Huayna Cápac, habría tomado como concubina a Nary Ati princesa de Píllaro hija de Ati ó Cacique Pillahuaso, de Píllaro, y de la reina Choazanguil. Era una antigua tradición incaica el consolidar sus conquistas territoriales con matrimonios poligámicos del Inca con una o varias princesas de los pueblos derrotados. El propio Huayna-Cápac, nacido en Tomebamba, fue hijo del Inca Túpac Yupanqui en una princesa cañari aunque se discute cuál fue su verdadera madre. Después, Huayna-Cápac pudo comprobar por sí mismo los beneficios que tales matrimonios producían; aquella habría sido la razón para casarse tanto en Puruhá, cuanto en Quito, engendrando así a los hermanos Rumiñahui y Atahualpa.
Rumiñahui pertenecía a la nobleza de privilegio, el mismo gustaba recordar su estirpe incaica, y se vanagloriaba de ser hijo de Huayna-Cápac llegando a ocupar las posiciones que mantenía como uno de los generales de su padre por sus méritos militares. El verdadero nombre de Rumiñahui es Pillahuaso II de origen "Quitu", más antigua que el quechua. En cambio en "quechua" es "Ati" que significa "Vencedor, invencible..", título que usaba el viejo Pillahuaso en tiempos de Huayna Cápac, habiéndolo transmitido a su nieto Rumiñahui. Fue el Rostro de piedra para los incas quiteños, introvertido, severo, fuerte, ágil y autoritario. Un temperamento así tendría una expresión de dureza como la de la piedra precisamente y por su aspecto físico le pusieron el sobrenombre de "Rumiñahui", el Ojo de piedra para loscuzqueños para algunos se debió a un velo que nublaba su vista, el resultado de una herida en batalla o una catarata. Para otros, sin embargo, serían sus ojos que infundían dureza y un implacable carácter, fue llamado el Gran Señor y Caudillo por sus soldados.
A la muerte de su padre Huayna Capac, Rumiñahui le jura lealtad a su hermano el inca Atahualpa, cuando Atahualpa se encontraba en Cajamarca preso por los españoles, le pidió los tesoros de Quito para su rescate, este no los envió pero logra enviar de otras regiones, intuía que de todas maneras iba a morir y era mejor conservar los tesoros de Quito intactos, al tener conocimiento de su muerte y la conducción del cadáver de Atahualpa desde Cajamarca hacia el norte, se trasladó aLiribamba(Riobamba) con su vasallaje, en donde con todos los honores y las graves ceremonias de culto indígena honró y dio sepultura a los despojos mortales, desconociéndose hasta la fecha el lugar donde se enterraron, igual que su tesoro.
Cuando el ejército de Sebastián de Benalcázar conformado por españoles y cañaris aliados a ellos llegaron al vital nudo de Tiocajas se encontraron con el ejército inca dispuesto a detener su avance, Rumiñahui hábilmente utilizo a su favor el terreno que tomo una posición ventajosa y los rodeo, sus guerreros además ya se habían acostumbrado a luchar contra arcabuces, cañones y caballería. Los españoles varias veces se vieron a punto de ser derrotados y masacrados sin embargo no rompían filas y aguantaban, Rumiñahui ya saboreaba la victoria pero de pronto sucede algo inesperado, explota el volcán Tungurahua, ese momento se vuelve fatídico para el porque sus indios guerreros creían que era castigo divino de su dios, Rumiñahui de ganador de la batalla pasa a ser derrotado, donde logra escapar junto con algunos soldados y aunque hubo luego escaramuzas entren ambos bandos, Rumiñahui ya no logra expulsar a los españoles.
Falleció quemado vivo por los españoles el 10 de enero de 1535, en una improvisada hoguera en lo que actualmente se conoce como la Plaza Grande de Quito. Así lo aseguró el historiador y maestro Óscar Efrén Reyes. Sin embargo sí existe en una acta del Cabildo de Quito del 25 de junio de 1535, en la cual se indica que Rumiñahui fue exterminado. Aun así, algunos establecimientos educativos del Ecuador recuerdan ese día del asesinato cruel de este General y ponderan su valentía y lealtad.

General de Atahualpa[editar]

Rumiñahui y Atahualpa, hermanos paternos, vivieron juntos en el palacio al lado de su padre. Eran valientes, inteligentes, hábiles, dueños de una gran seguridad. Rumiñahui desde su infancia y juventud creó y maduró internamente un sentimiento y un resentimiento; pues, era hijo bastardo de Huayna Capac y Atahualpa era el legítimo heredero después de Ninan Cuyuchi y Huascar. Aunque Rumiñahui era mayor que sus hermanos por parte de padre no tenía, por esta razón, derecho a la sucesión real pues se consideraba rey del imperio Inca al primogénito. Rumiñahui tuvo que asumir con valor, sentimiento y coraje el papel de General que le había designado su padre pues tuvo que defender desde muy joven a su padre y posteriormente a Atahualpa hasta dar su vida por su familia real y por su tierra.
Más de 30 años los hermanos vivieron junto a su padre Huayna-Cápac. Cuando muere el inca Huayna-Cápac, Atahualpa y Rumiñahui continuaron unidos íntimamente por la sangre, por el deber y por un gran afecto, desde ahí le jura lealtad a su hermano Atahualpa junto con otros generales que servían al fallecido Huayna Capac.
Los caciques norteños sabiendo que Ninan Cuyuchi legitimo heredero estaría enfermo igualmente de viruela habrían presionado al Sapa Inca para que redactara un testamento, un testamento era tradición en el Reino de los shyris. Tras la muerte de Huayna Cápac y de su hijo sucesor Ninan Cuyuchi de viruela posiblemente traída por los españoles que ya se encontraban en América. En 1527 Atahualpa es proclamado Shiry XVII y comienza su gobierno del Reino de los Shyris Según los shyris se rigieron a este testamento porque su última princesa shyri Pacha antes de tenerlo como hijo a Atahualpa pidió un único deseo que fue "que si ha de sacrificarse seria para que su hija o hijo que naciera seria heredero de su reino" es decir el reino de "quitu", deseo que el Inca Huayna Capac habría cumplido en su testamento dejando el sur para Huascar, sin tener conocimiento de esto Huascar.
El cuerpo embalsamado de Huayna-Cápac fue enviado al Cuzco, Rumiñahui fue enviado para que representara en el Cortejo. En el palacio cuzqueño vieron misteriosa la muerte del Inca además Huascar no confiaba si era real lo que estaba escrito en el Testamento que había redactado su padre. Al regresar, Atahualpa buscó la unidad de las tribus de todo su reino. Para el cronista español Agustín de Zárate:
"Atahualpa no se sublevó contra su hermano, sino más bien se apresuró a enviarlo al Cuzco una embajada dándole a conocer la muerte de Huayna Capac, y le ruega que le deje la Gobernación del Reino de los Quito, al mismo tiempo que le hace recuerdo de que ese territorio fue de su madre y su abuelo paterno el Siri. Huáscar le contestó que le daría una Gobernación en otro lugar pero no en Quito. Eso motivo la rebelión de Atahualpa."
Es ahí cuando se inician las dificultades y hostilidades entre ambos, Huascar envía una invitación mediante sus orejones cuzqueños a Atahualpa para que se presente ante el para que jure lealtad como nuevo rey del imperio Inca, mensaje que no tomo en cuenta Atahualpa y prefirió oponerse y comienza a preparar a sus generales y toda su tropa para comenzar un ataque hacia el Sur.
Y estalla la guerra civil, Rumiñahui como general de Atahualpa es recordado por haber participado en algunas campañas, donde fue capaz de ilustrar las técnicas de guerra a Atahualpa quien constantemente lo acompañaba. Los generales atahualpistas , Calicuchimac, Quisquis y Ucumari también participaron en la Guerra Civil. Al comienzo de las hostilidades, estuvo presente en los enfrentamientos más importantes junto a los generales de Quisquis y Calicuchima, pero, cuando la zona de operaciones se trasladó hacia la capital Inca, se le encomendó proteger la retaguardia del ejército atahualpista. Fue entonces que se produjo la dramática captura del Inca Atahualpa en Cajamarca.

Captura del Inca Atahualpa en Cajamarca[editar]

Se calculan cuarenta mil soldados quiteños avanzaron y triunfaron en las sucesivas batallas contra el ejército huascarista. Los generales Rumiñahui, QuisquísCalcuchimac y Ucumari fueron dueños de la victoria. Atahualpa al parecer fue herido, lo que motivó que fuera a descansar a Cajamarca. Y proclamaron a Atahualpa como Sapa Inca del Imperio. Rumiñahui fue uno de los capturadores de Huáscar. Rumiñahui avanzó a Cajamarca cuidadosamente días antes de la llegada de los españoles, los que se acercaban lentamente y pudo comprobar que venían haciendo destrozos, trató de convencer a su hermano de que debía recibir a los extraños con las armas en las manos de forma rápida y de sorpresa pues los españoles se querían apoderar de la riqueza del oro, pero su consejo prudente no fue seguido por el Inca quien prefirió ajustarse a los consejos de sus cortesanos y Rumiñahui fue enviado de regreso a "Quitu" junto con los 5000 soldados a su mando, pero este hizo caso omiso y se quedó a las afueras de Cajamarca.
Este fue el momento más amargo de Rumiñahui fue el 16 de noviembre de 1532 cuando Hernando Pizarro concertó con Atahualpa la fatal entrevista en Cajamarca. Rumiñahui intuyó la traición de los españoles y lo que había de suceder. Al siguiente día cayó el Inca en la emboscada tendida por Francisco Pizarro y quedó como rehén hasta que pagara su rescate. Fue así como Rumiñahui permaneció fuera de la ciudad de Cajamarca con el ejército compuesto de unos 5.000 soldados sin consentimiento de Atahualpa. El Inca aceptó la invitación de los españoles y encabezó una lenta y ceremoniosa procesión de miles de hombres, mayormente bailarines, músicos y cargadores de servicio se estima 30000. La marcha le tomó buena parte del día, causando la desesperación en Francisco Pizarro y sus hombres, Atahualpa tenía una errónea idea del poder militar de los españoles, él pensaba que sería fácil capturar a los recién llegados que ya habían cometido un sinnúmero de crímenes durante su estancia en el imperio Inca.
Los historiadores han preguntado a menudo por qué el ejército de Rumiñahui conformado por 5000 hombre armados no habría intervenido cuando se hizo claro que su Señor Inca había caído en una emboscada. Fueron probablemente por dos razones de esta decisión. En primer lugar, la férrea disciplina que permitió a los incas tomar iniciativas personales sin un orden adecuado y era obvio que Rumiñahui había quedado fuera de la ciudad por prepotencia del Inca Atahualpa, que desconocía las verdaderas armas de guerra de los españoles. En segundo lugar, la rapidez de las acciones y la confusión que causó, incluyendo la preocupación de dañar la integridad del Inca que se encontraba en medio de la matanza. Cuando quedó claro que el día fue fatal para el ejército del Inca, Rumiñahui dio órdenes de regreso a Quito al oír el ruido de la artillería española dándose cuenta que era un sacrificio en vano ya que contaba con pocos soldados, salió hacia el norte con sus 5000 guerreros que tenía a su mando y sin ayudar a su monarca. Con esta tropa llegó a Quito, capital del reino y llamándose apoderado del Inca depuso al Cacique Cozopanga haciéndose entregar los tesoros.
Poco después Atahualpa los solicitó para pagar su rescate pero Rumiñahui se negó a devolverlos , no envió todos los tesoros de Atahualpa para el rescate sino solo el oro de otras regiones. aduciendo que de cualquier forma el Inca moriría a manos de los extranjeros y que era mejor conservar el oro lejos de la ambición de los españoles.

Resistencia contra los españoles[editar]

El Tungurahua visto desde Riobamba en Ecuador.
Su intuición se confirmó: el 16 de julio de 1533 los españoles ejecutaron a su rehén.
La guerra de resistencia tuvo dos fases: la una hasta la primera entrada de Benalcázar a Quito en julio de 1534 y la fundación de Santiago de Quito en la provincia de Chimborazo en agosto de 1534; y la otra hasta la muerte de Rumiñahui en 1535. La primera fue una guerra de batallas; la segunda, una guerra de guerrillas. Rumiñahui avanzó a Tomebamba, castigó a los cañaris aliados de Benalcázar y fue retirándose hacia Quito acosado por el español.
Las fuerzas españolas conformada por indios y europeos eran a comparación a las de Rumiñahui más numerosas. Inicialmente, las tropas españolas pudieron confiar en los arreglos de Sebastian de Benalcázar que, por propia iniciativa, había emprendido la conquista del Territorio del Norte, deslumbrado por la esperanza de que el oro existía en ese lugar en gran abundancia. Más tarde, estos se vieron reforzados por la llegada de los contingentes del adelantado Don Pedro de Alvarado, conquistador de México.
Rumiñahui no estaba solo. A su lado combatían los ejércitos de Zope- ZopahuaZopozopanguiRazo-razoPintag II hijo de Pintag, y algunos soldados más y también llegarían refuerzos del ejército de Quisquis que se hallaba en el Cuzco. Los tres ejércitos indígenas estaban operando, sin embargo, por separado, lo que permitió a los españoles hacer frente a uno por uno, con evidentes ventajas estratégicas.
El factor que más influyó en el resultado del fracaso de la resistencia en Quito fue la presencia de los antiguos enemigos de los pueblo de Quito, los Cañaris que se aliaron con los invasores españoles. Los Cañaris sacaron provecho de las desgracias de sus antiguos opresores, los quiteños, para recuperar su libertad , sin saber que se atarían a un yugo más pesado. La presencia de los cañaris permitieron a los españoles aliviar o disminuir cualquier preocupación de carácter militar y de aprovisionamiento que tuvieran.
A pesar de esto, las primeras batallas fueron muy fuertes y los españoles pagaron caro su avance. Teocajas, Ambato, Pancallo y Latacunga fueron sitios donde hubo feroces batallas que vieron a las fuerzas deQuito luchar valientemente antes que perder. El general inca Quizquiz en una ataque sorpresa logró matar a catorce enemigos y obligó a la mayor parte del ejército español a retirarse. El anciano líder Quisquiz no pudo continuar por mucho tiempo, ya que en sus numerosas proezas fue asesinado por sus propios hombres en una acalorada disputa, dado que él quería convencer a sus aliados de cambiar a un estado de guerra con guerrillas.
Episodios memorables fueron los combates en el callejón andino, la recepción posiblemente del cadáver de Atahualpa en Liribamba, la deserción de muchos indios al bando español, la muerte de los primeros cuatro caballos en combate, cuyas cabezas adornadas con flores fueron expuestas por Rumiñahui como prueba de la vulnerabilidad española y la gesta heroica en la "Tercera batalla de Tiocajas" donde el ejército del General Rumiñahui conformado por las tribus norteñas que eran pequeñas en número: pastos, cayambis, Puruháes, Otavalos, Caranquis, etc. lucharon bravamente sin piedad ante la tropa española deSebastian de Benalcazar y cañaris además tribus aliadas a su bando. Los españoles por vez primera saboreaban lo amargo de la derrota, el cerco indígena se estrechaba ya al terminar el día y los españoles ya vencidos, se arrodillaron pidiendo la protección de su apóstol Santiago. De ponto escucharon un ruido profundo que venía de las entrañas de la tierra, era la erupción del volcán Tungurahua y para suerte de los españoles, nuestros indios botaron sus armas creyendo que su dios estaba con ira.
"Es mejor que muramos en seguida por sus manos, con sus armas y debajo de sus caballos, a lo menos nos quedará este contento de haber hecho nuestro deber como honrados y valientes." Son expresiones que el historiador español Antonio de Herrera pone en boca de Rumiñahui cuando éste arengaba a los indios espantados por la erupción del Tungurahua, mientras detenía el avance de Sebastián de Benalcázar sobre Quito y sus tesoros.
Antes de que Quito cayera, Rumiñahui la incendió, escondió los afamados tesoros de Atahualpa y pasó a cuchillo a 4.000 indios pillajes, zámbizas y collaguazos que habían recibido a Benalcázar como liberador. Éste entró a Quito en julio de 1534 hacia las fiesta de Pentecostés
La segunda fase fue una gesta desesperada: refugiado entre los yumbos al lado occidental del Pichincha, levantó a los indios de los Chillos y Latacunga, cayó sobre Quito, persiguió a Benalcázar que se dirigía a Riobamba a conferenciar con Pedro de Alvarado, se atrincheró en las breñas de Pillaro pasó a Quijos, se escondió en los solitarios Llanganates y retrasó en tres meses la segunda entrada de Benalcázar a Quito.

Conquista de Quito y Muerte de Rumiñahui[editar]

Fundada la ciudad española en diciembre de 1534, Benalcázar dio el asalto final a Rumiñahui en el pucará de Sigchos en Cotopaxi. Huyó Rumiñahui: cojeando y solo, fue capturado por cuatro infantes y un jinete en las breñas del cerro Rumiñahui. Juan de Ampudia, El Torturador, le aplicó el tormento pero no le sacó palabra sobre el tesoro de Atahualpa.
El Libro de Actas del Cabildo quiteño consigna para el 25 de junio de 1535: 'Se prendieron los principales señores de estas provincias que se tenía por cierto que sabían del oro y plata que se decía en ellas había, que son Orominavi (Rumiñahui), Zopozopagua, Quingalumba, Razorazo, Sina. Por razón de los delitos que cometieron, se ha hecho justicia de ellos'.

Homenajes[editar]

Billete de 1000 sucres
Múltiples calles, estadios, coliseos, escuelas, que llevan su nombre en el Ecuador, y su efigie, basada en el busto creado por el artista ecuatoriano Vicente O. Rivadeneira Armendáriz (1929-2006), constaba en el billete de mil sucres, moneda que desde el 2000 fue sustituida por el dólar estadounidense.
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